En el panorama actual de la moda, el concepto de estrenar ha cedido el trono a la consciencia preloved. En 2026, poseer un bolso Louis Vuitton de segunda mano no solo es una cuestión de estilo, sino una declaración de inteligencia financiera y compromiso con el medio ambiente. La mítica Maison francesa ha demostrado, década tras década, que sus piezas no envejecen, sino que adquieren una pátina de historia que las hace aún más valiosas.
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